En estos días en las que se mezclan muchas tradiciones y a veces se olvida la esencia de la celebración trato de esforzarme por mantener centrada nuestra visión en lo más importante.
Tenemos a 45 minutos de la casa la Pastorela de Semana Santa, asi que no podemos dejarlo pasar. Fuimos a la función en español y lo disfrutamos muchísimo. Es exactamente el mismo libreto todos los años y la hemos visto cada año desde que llegamos (hace 6 años) y no deja uno de sentirse emocionado al recordar la vida, muerte y resurrección de nuestro Salvador. El vive y gracias a El tenemos la oportunidad de ser salvos. Saber y recordar eso llena el corazón de alegria y esperanza.
Al final de la obra nos tomamos fotos con una amiga que participa en la pastorela con parte de su familia y con un guardia que muy amablemente les dejo a los niños ver las espadas que usa como parte su disfraz.
El sábado la escuela organizo una búsqueda de huevos que estuvo divertida y organizada. Cada vez que hemos ido a este tipo de actividades ninguno de los niños regresa con muchos huevos. Felizmente esta vez el método que utilizaron fue muy bueno.
Después de mucha insistencia me lograron convencer de que hiciéramos otra busqueda de huevos en la casa. Pero, por qué no quería hacerla primero? Porque todavía se están comiendo los dulces que recogieron en HALLOWEEN!!!!! A pesar de que boto a la basura buena cantidad de dulces de alguna manera siempre tenemos mas. Otros años, tampoco he querido darles más dulces y me iba a la tienda a comprar cositas pequeñitas y baratitas para poner dentro de los huevitos. Semanas después yo misma los terminaba barriendo, harta de que este más tiempo en el piso que en sus manos. Así que este año me resistía a gastar mi dinero por gusto. Pero Ximena estaba decidida a que tuviéramos uno. A ella no le interesan mucho los dulces o los juguetitos como a los más chiquitos. Ella tenia el ojo puesto en los huevos de oro (son los que tienen dinero). Me propuso que usáramos los dulces que ya teníamos y que cuando terminaran iba a regresar todos los dulces a su sitio. Ella los iba a armar y a ordenar al final. Ya no me pude negar.




















































