Este fue un golpe duro para nosotros. Siempre tuvimos en mente la posibilidad de que tendríamos que irnos y la idea no nos horrorizaba. Este país tiene muchas cosas buenas y muchas cosas que nos gustan pero no es nuestro país y nunca lo sera. Pero desde que Andrea fue diagnosticada con escoliosis congénita, una condición rara y con pocos especialistas disponibles, nuestras necesidades cambiaron. Conseguir un buen especialista que la pueda tratar es difícil aún en este país y tener un doctor tan cerca que pueda tratarla es una bendición porque conocemos muchos casos de familias que tienen que viajar para poder tener el tratamiento.
Así que con la fecha limite para presentar nuestros papeles acercándose rápidamente nos sentimos derrotados.
Los abogados nos daban soluciones irrisorias y la única via factible era que pudiera conseguir otro trabajo que quiera auspiciar la visa pronto. La situación se seguía viendo color de hormiga.
Muchas horas buscando, muchas hojas de vida enviadas, muchas oraciones, pocas entrevistas y una oferta después en Agosto empezó un nuevo trabajo, esta vez como consultor en Inteligencia de Negocios.
Este nuevo trabajo era una bendición muy grande y estábamos agradecidos. Pero no todo era color de rosa y teníamos que hacer cambios drásticos. Sospechando que esto iba a pasar, a finales de junio habíamos puesto a la venta nuestra casa. Nuestra casita que tanto trabajo nos costo comprar y que tanto nos gustaba.
(Dibujo hecho por Andrea)
El proceso de venta de la casa fue difícil y extenuante fisica y emocionalmente. Teniamos que vivir en la casa pero tenerla lista para mostrar a los potenciales clientes. Con 4 niños de vacaciones, de solo pensarlo me daban ganas de llorar. Además teníamos apuro por venderla así que cuando pasaban los meses y no se vendía o nos hacían ofertas ridículas se nos hacia muy difícil dormir tranquilamente.
Finalmente en Octubre nos hicieron una oferta que podiamos aceptar. El proceso con el comprador tuvo muchísimos contratiempos y solo 3 días antes de la fecha pactada para cerrar el trato pudimos saber por seguro que la transacción se iba a concretar. Así que en 3 días y una semana tuvimos que encontrar una casa para alquilar (ya teniamos decidida la zona y con eso en mente habíamos escogido el nuevo colegio de las niñas), empacar y salir de la casa.
El 24 de Octubre nos mudamos. Fue una tarea titánica y que involucro por lo menos a 50 personas, conocidas y desconocidas. Amigos, amigos de nuestro barrio en la Iglesia y del nuevo barrio al que íbamos a pertenecer. Me parece increíble cuando me pongo a pensar en todas las personas que intervinieron cuidando a los niños, trayendo comida, ayudando a empacar, desarmando, llenando los camiones, bajando las cosas de los camiones, etc. etc.
Finalmente estábamos en una nueva casita y teníamos que aprender a quererla. No es la primera vez que tenemos que dar un paso para atrás para agarrar vuelo, y me imagino que no sera la última así que mejor lo hacemos con buena cara!
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