Cuando llegamos el patio no tenia césped y el sistema de irrigación no funcionaba. Unas semanas después lo arreglaron pero nunca pusimos manos a la obra. El invierno paso y justo cuando ya habíamos decidido esperar hasta setiembre nuevamente, cambiamos de planes y empezamos con la tarea.
Alquilamos una máquina para remover la tierra, sacamos hierba mala y plantamos la semilla. Pero creo que era semilla de hierba mala. Ya han pasado tres semanas y si bien es cierto el césped ha crecido lo que mas hay es hierba mala. Para ponerse a llorar. Lo chistoso es que nosotros tenemos mano para matar vegetación, hasta un árbol de limón ha muerto a nuestro cuidado, pero hierba mala nunca muere. Ja!
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